Las cosas que hacen que la vida valga la pena
están revoloteando por fuera de la ventana. No es que sean pocas, pero las veo sólo de cuando en cuando.
Las cosas que hacen que la vida valga la pena aquí son los tacos, las canciones tristes de mariachis, el buen mezcal y los surrealismos diarios. Pero tengo otro montón de cosas cruzando masas enormes de agua. Como los despertares perezosos, como un piso en el que siempre hace frío pero en el que yo siempre tengo calor.
Allá tengo unos brazos esperándome y yo llevo mucho tiempo esperándolos a ellos. Ya no tardo.

