27 de enero de 2009
Esta procastinación perpetua no me puede llevar a buen puerto. Pero tampoco consigo pararla.
Vete a hacer ejercicio, mueve el culo. Cómete una ensalada. Llama a D y que te dé una de sus charlas terapéuticas.
Y sin embargo, sigo pensando que hay tantas cosas buenas que debo de estar en el valle antes de la Gran Colina de las Cosas Buenas de la que no voy a salir hasta tener el pelo gris. Y por eso me dura tanto esta pesadez mental. Porque estoy caminando hacia alguna parte.
Mientras, suena Hand on your heart de José González. Y se hace de noche en México. Muy despacio.

