Y todas las sondas, las llamadas, las cartas, con sus sellos y todo (nada), las camas de hospital, las vistas feas desde la ventana -nunca pongas un polígono industrial frente a un hospital-, los abrazos queriendo decirlo y sin decir, el mando a distancia, sopas sin sal, la lenta decadencia de un cuerpo, las partidas de dominó y los solitarios en silencio, las mesas del bar -llenas de humo-, las aceras horribles de la ciudad, el frío en diciembre cuando iba a veros sin ganas, mi carrera, Mi nieta va a ser periodista, y las fotos de la licenciatura, el hola cordial, el belén del año catapún, pocos dulces, el médico, ver atardecer desde un tercero, todo

se acaba