puede que me vaya temprano a casa. A mirar Anatomía de Grey y tal, y pensar que en vez de estudiar tal estudié cual, o que tengo mucha fuerza de voluntad y trabajo quince horas al día. O que tengo otra vez el pelo largo, que soy fantástica y que no me importa hincharme a cervezas todas las tardes en el mismo garito, sino que considero mi vida bohemia y atractiva, y que mi éxito profesional no es relevante.

Puede que me vaya a pasear sola por esas calles en las que venden flores. A pensar en cuántos macarrones puedo comerme de una sentada en el sofá. A planear todas esas cosas que nunca hago (como los reportajes, como las fotografías, como las visitas, como las llamadas).

Porque estoy triste.