'Papá, no me sueltes la mano'
Que tengo miedo de la gente, miedo de las aceras llenas. De andar sola por esta ciudad tan fría. Se te puede congelar el corazón en cualquier esquina. Y se está a gusto aquí, en este café, cada uno a su lectura. Como si no pasara el tiempo. Tengo apenas once años y se suceden las catástrofes. Mi vida ha cambiado, mis pilares se me caen. Soy feliz a ratos, pero también paso horas enteras con la cabeza bajo la almohada. Porque no sé: El eterno problema.
Hazme una caricia en la cabeza y dime que no me preocupe. Seguro que así vuelvo a tener cinco años, seguro que ya no hay incertidumbres, ni verdades a medias. Seguro que vuelve la chimenea encendida los domingos. Seguro que no me dan más miedo los coches, ni los bancos, ni lo que diga la gente. Las verdades absolutas son mentira pero dan calor.

