Intenté acompasarme a sus jadeos. No es fácil. También sonreí, acaricié, lamí y susurré mentiras. Complicado cuando el sol empezaba a entrar por la ventana y yo no sabía qué hacía allí. Pero al menos había un par de velas y el CD de Supergrass girando a toda velocidad. A veces hay que hacerlo. Para demostrarte que no tienes por qué dormir sola, ya sabes.
A eso de las diez y media conseguí echarlo de la cama, reconquistar mi almohada y conciliar el sueño. Los extraños interrumpen mi descanso, cariño. ¿Guapa, dices guapa? Bueno, eso no es precisamente mérito mío. Encantada. Buenos días. Deja tu móvil, si quieres. Cierra la puerta, ¿sí? Gracias. Encantada. Adiós. Adiós.


Y dan las seis y buscas entre la muchedumbre que te rodea y piensas:porqué estoy sola? y el siguiente e inconsciente paso es mirar con descaro e interés(aunque sea fingido)a algún mancebo y..son simples..y caen en la red y tu sigues el rollo,porque necesitas humanizar y ahí estás observando como desde arriba y como si no fuera contigo y se acaba.Y no entienden las señales sutiles que envias...vete...vete..y claro,al final,dicen que somos bordes..es que no escuchan.Un bico y buen finde