Apadrinar palabras
Yo apadrino tus ojos cansados, tus ganas de vivir, tus anillos de oro y las horquillas con las que te sujetas el moño. Yo apadrino tu mandil, tu bata de casa, las zapatillas forradas de felpa. Tu pijama gastado de los domingos, la escoba, el recogedor, la aspiradora. Tu cántico alegre al tender la ropa, los bostezos. Las cartas de amor. Yo apadrino la palabra yerbabuena, y también los recovecos de tus pensamientos, el verbo abastecer, la dulzura de tu sonrisa.



rj dijo
oh! aquí también es domingo!
7 Abril 2007 | 12:48 PM