Una también tiene derecho a enfadarse y a querer escupirte en un ojo. Y a gritar "¡Agh! ¡Te odio!", como si esto fuese una peli de serie B. Y a tirar tus cosas por la ventana (siempre he querido tirar las cosas de alguien por una ventana, a ser posible por la mía, ya que da mucha más legitimidad y eso).

Ah. Y a decirte que cuando dormía contigo me molestaba tu aliento , que pensé en abandonarte unas quinientas veces y que siempre, siempre, siempre fingía. Lo cual no es verdad.