Calor en las sábanas y en los pies, yo sudo frío cuando me da miedo un sueño. Calor en la funda nórdica y también en mi pijama de invierno, ¿quién me mandó dormir vestida?. Me tiemblan las manos y por tanto me las aprieto dormida, y hago rechinar mis dientes para espantar a los malos presentimientos acerca de la mañana. A las cinco me destapo, a las seis tirito de frío. A las siete y diez se me olvidan los pies fuera, a las diez le digo a mi almohada que no me deje de querer.