Me bebi la absenta, furiosa por no decir nunca lo que siento hasta que todos hayan hablado por mi.
No le di pena a nadie. Esa noche jure a gritos que nunca, nadie me iba a putear. Creo que todos me odiaban cuando me sente en la acera enfrente del pub, a echar todos mis demonios fuera y a recriminarles a mis (supuestos) amigos que se conformaran con sus vidas de mierda, a Monica, que siguiera con el capullo de su dictador sentimental, a Luis, que no abandonase ya ese trabajo temporal que lo amargaba, a Diana, que hablase del mundo pero nunca fuese a verlo, a Juan, que quisiese de siempre a Diana sin decirlo. Aulle que la juventud es cobarde, que nunca volveriamos a los sesenta, que los heroes estan muertos y nosotros vivimos como cuarentones con hipotecas y todo. Fui todo lo insistente que pude, mientras peleaba con mis tacones y me apoyaba en cada pared del camino.
Al final de la noche, todos tenian lagrimas dentro, y pensaban que era mi culpa y la de la absenta. No, solo era que el hada verde me dijo en secreto que yo los haria felices si les desvelaba sus miserias...
10 comentarios
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Decir lo que realmente pensamos cuando lo pensamos es tan sencillo como decir Constantinopla, pero se nos olvida.
Y el escorpión de Jade es verde como el absenta.
Buff, menos mal que mi última borrachera (en la que estaba presente la absenta, curioso) fuimos los amigos de la noche, y los desconocidos se pasaron al bando de la camadería. Lo prefiero... el hada verde me gusta bonito. La rabia, mejor tomarla a solas, o con los que saben servirte con la paciencia que dan los años de convivencia :)
¿Y a ti quién te desvela las tuyas? ¿Y las mías?
Hola de nuevo, Miss.
He hecho un post llamado "Volviendo al Arte", y me gustaría que me dijeras algo.
Yo hago igual. Y me muerdo la lengua constantemente para no ser todo lo claro, directo y visceral que me gustaría ser. Que creo que debería ser. Que me gustaría que los demás fueran conmigo. La última vez, eché la bronca a un amigo, y me fui a mi casa. Y me jodió hacerle daño, porque luego él no me cuenta sus rayadas, y yo me quejo de que para qué soy su amigo si no puedo ayudarle.
Entonces llamé a mi novia, y le expliqué el asunto, y ella me enseñó mi error, y me dijo clara, directa y visceralmente... que no hay que tratar a cada persona como te gustaría que te trataran a tí, sino que hay que exponerle las cosas como sea más adecuado para la persona. Y que con algunas personas no puedes ser borde y escupirles sus errores a la cara, porque entonces sólo consigues herirles.
Y luego confesó que tenía miedo de que yo me comportara así con ella...
Precioso. Ya tenía gana de meterme en vena un par de perlas, que fue lo que hice al llegar. Un saludo, jovencita. O varios.
constantiqué?
Eso de los tacones y las paredes me mola, supongo que porque me recuerda a la de "La última vez" de los Hombres G.
Ni ke recriminar y echar en cara a los demas sus propias mierdas te hiciera mas valiente...
Hay bares que están malditos, como el que comentas, que cada vez que lo piso (siempre entre semana) llego borracho y tarde al trabajo.
O igual le hecho la culpa al bar, cuando en realidad tengo que dejar de trabajar.