Catorce de febrero, San Valentín
Mira a ese hombre. Es la escena más triste que verás nunca. Sus zapatos desastrados, su forma de mirar. Aquí, en la estación de servicio más perdida del mundo. Mira su barba de tres días, las rodilleras que le ha sacado al pantalón. Mira cómo nos mira, cómo se le caen los lagrimones. Observa, también, su forma patética de abrocharse la chaqueta. Cómo se acerca, poquito a poco, cojeando. Con un rastro de solemnidad que no se sabe de dónde viene. Mira cómo nos alejamos, crueles como todos, dejando a nuestro paso el aroma de gasolina y humo. Orgullosos. De nada. Cargados de regalos y tarjetas de San Valentín.

