Hay una calle vacía. No puedo hacer más que asomarme a esta ventana y observar. . El ruido de los coches tiene una cadencia tranquilizadora. De vez en cuando pasan grupos de juerguistas que ya cantan y vomitan. Me arranco compulsivamente la pintura negra de las uñas. Porque no tengo nada más que hacer. Hay un bar abierto. Los putos éxitos del verano suenan amortiguados. Pego la frente al cristal frío. El vaho me nubla la vista. Desearía que lloviera. En el cristal empañado dibujo un corazón. Un borracho grita algo ininteligible a una pareja que pasa. Me concentro en el frío helado de mi frente. Ojalá amanezca.


aguilar dijo
Tus textos suelen ser breves, pero consigues que todos nos sentamos plenamente identificados con lo que escribes.
Despiertas nuestra empatía. Es apasionante.
3 Agosto 2005 | 10:50 PM